PAISSE (paisse@yahoo.es)

"¿No ves que la finalidad de la Neolengua es limitar el alcance de del pensamiento?" (1984, George Orwell)

31 julio 2013

El cometa Halley y el incendio de Andratx


Cuando yo tenía 13 años el cometa Halley pasó cerca de la Tierra cumpliendo su ciclo sideral. En la radio y la televisión decían que se trataba de una ocasión única. Había que mirar el cielo para ver ese punto brillante y retenerlo en la memoria porque tardaría 76 años en regresar. Un ser humano solo dispone de una oportunidad en toda su vida para verlo. 

Yo me lo perdí y puedo decir con toda certeza que jamás veré el cometa Halley en vivo. Tampoco podré disfrutar de nuevo del espectacular paisaje de la Serra de Tramuntana entre Andratx y Estellencs que ardió hasta desaparecer este fin de semana en uno de los desastres ecológicos más monstruosos que ha sufrido Mallorca en el último siglo. A diferencia del caso del cometa, sí puedo decir que vi este paisaje, lo disfruté y lo adoré, lo cual no resulta un consuelo, más bien lo contrario.

Cuando tenía que ir a Estellencs desde Palma elegía siempre la ruta que va por Andratx, sensiblemente más larga pero, en mi opinión, mucho más hermosa. 

Al salir de la rotonda donde se ubica el edificio de la policía empezaba la aventura: un bosque de pinos viejos, oscuro y frondoso. A mí me gustaba bajar la ventanilla y apagar la radio para empaparme de su silencio, del bufido del viento entre las ramas y de los sonidos de la naturaleza. También me gustaba lanzar miradas a las profundidades de esta masa verde, respirar su humedad e imaginar mundos secretos escondidos detrás de las piedras grises y de los troncos.

Había tramos especialmente encantadores, como aquel en el que la carretera se volvía serpenteante y se asomaba al mar, y que tanto me recordaba a Les Corniches de la Costa Azul; o aquel llano que aparecía como un oasis en mitad del bosque donde crecían amapolas, una imagen digna de un cuadro de Monet; o la del mirador d'Es Grau con su vieja atalaya a la que se llega por una escalinata de piedra tallada en la roca. En total, 16 kilómetros de maravillas que ya no existen.

Apocalipsis de tierra quemada


Este espectáculo verde y azul desapareció tras dos días de infierno. Los aviones y helicópteros sobre nuestras cabezas, luchando incansablemente contra el monstruo, no pudieron evitar que cerca de 2.000 hectáreas se consumieran por el fuego dejando tras de sí un paisaje post apocalíptico de troncos negros y tierra quemada. 

Hoy circular por la carretera que conecta Andratx y Estellencs es atravesar un gran cementerio de árboles. No queda ni un hálito de vida en estas montañas. Una visión desagradable y dolorosa, especialmente para los que pudimos ver y admirar este lugar. 

No existe consuelo. Como el caso del cometa Halley, tal vez sean mis hijos, ya en el otoño de sus vidas, los que puedan volver a ver este bosque mágico en su esplendor. Los expertos estiman que en el mejor de los casos harán falta al menos 50 años. Pero nadie puede asegurar que en todo ese tiempo a ningún idiota se le ocurra hacer una barbacoa y arrojar las brasas sobre hierba seca. 


Las inevitables consecuencias de la estupidez


Lo que sí se puede hacer, para evitar que otra catástrofe como ésta se repita, es adoptar las medidas de prevención necesarias que reduzcan al mínimo el riesgo de incendios.

En Mallorca parece que hay dinero para todo: para construir carísimos velódromos en los que no corren bicicletas o faraónicos edificios de hormigón en la fachada del paseo marítimo de Palma; también hay dinero para mantener televisiones públicas deficitarias e instituciones ornamentales y absolutamente prescindibles como el Consell Insular. Y por supuesto, hay dinero para que uno y otro bando puedan mantener viva la guerra de las lenguas. Sin embargo, según parece no hay recursos económicos suficientes para limpiezas forestales y cortafuegos

En Alemania conservan los viejos campos de concentración nazis que pueden visitarse gratuitamente para recordar a las nuevas generaciones hacia dónde conducen la barbarie y la estupidez. Tal vez deberíamos nosotros hacer lo mismo y dejar visible esta imagen de destrucción como recuerdo permanente de nuestra ignorancia e irresponsabilidad.

También publicado en Diario de Mallorca

16 julio 2013

Las islas (todavía) españolas del Océano Pacífico

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De aquel Imperio Español donde nunca se ponía el sol ya no queda nada, pero del mismo modo que después de cada festín siempre quedan algunas migas en la mesa, España, por sorprendente que parezca, conserva alguna posesiones imperiales que siguen bajo su soberanía en un lugar tan remoto como la Micronesia. Unas islas insignificantes llamadas Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea.
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Repasemos un poco la historia. En el año 1899, tras los desastres de Cuba y Filipinas, España decidió liquidar los restos de su imperio de ultramar vendiendo a los alemanes las últimas islas que poseía en Oceanía: Carolinas, Marianas y Palaos. Inexplicablemente quedaron fuera del tratado los cuatro atolones mencionados en el párrafo anterior, tal vez pensaron que eran tan pequeños y pobres que no valía la pena incluirlos en él.
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La Micronesia Española

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hmDomDe modo que estas islas quedaron olvidadas en el cajón de la historia hasta que en 1948 Emilio Pastor, un  investigador del CSIC, halló unos documentos que acreditaban la pertenencia de Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea a España.
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Era la llamada "Micronesia Española", pero ni siquiera el gobierno de Franco, tan interesado en recuperar el viejo brillo de las glorias nacionales y apropiárselo, mostró mayor interés por el asunto.
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En gran parte deshabitadas y alejadas de las rutas marítimas, estas islas siguen siendo territorio español. Sin embargo, de facto, Guedes está administrado por el estado de Indonesia bajo el nombre de Mapia, mientras que Pescadores (Kapingamarangi) y las otras han sido repobladas por pequeñas comunidades de pescadores y pertenecen a los Estados Federados de Micronesia.
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Además de las islas principales, decenas de escollos y atolones coralinos que un día fueron españoles rodean estas islas sin que nadie acuda a reclamar su posesión. Seguramente influye bastante el hecho de que queden un poco más lejos que la isla de Perejil.
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Nota- La foto grande pertenece a la isla de Ocea; la pequeña es una imagen aérea de Pescadores.
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También publicado en Canalviajes.com

04 julio 2013

Lecturas para el verano: Disecciones y Museos Naturales


En el mundo hay demasiado ruido: se habla mucho, se vocifera todavía más y se piensa poco. También hay que reconocer que se escriben demasiados libros. Cualquiera es autor, pensador o novelista. Por eso no queda más remedio que seleccionar. Eso, o quemar todos los libros como en Fahrenheit 451 y volver a la tradición oral, limitada y por tanto, exigente. 

Mientras eso llega (o no) habrá que elegir cuidadosamente nuestras lecturas para no desperdiciar nuestro precioso tiempo. En otras palabras: la vida es demasiado corta para beber vino barato.

Mi humilde granito de arena: 

  • Disecciones, de Johannes A. von Horrach (Sloper, 2013). Un libro de ensayos en el que se analizan temas muy diferentes, aunque con un enfoque común, teñido de espíritu crítico y vocación polemista. Vamos, una auténtica pesadilla para los que están acostumbrados a la alfalfa del establo.
  • Museos Naturales, de Juan Luis Calbarro (Ediciones La Baragaña, 2013). Poesía para el verano. Una piscina de letras en la que sumergirse este verano, sin miedo ni reparos porque como el mismo autor dice: "no hay un solo poema, sino uno por cada lector, incluso por cada lectura".
Ya basta. Hay demasiado ruido y parte de él es por mi culpa. Es hora de callar, leer y beber delicioso vino.

29 marzo 2012

Morir por las ideas y otras estupideces


Hace ya 31 años que murió Georges Brassens y el mensaje de sus canciones sigue vigente. Es más, el mundo se ha vuelto más estúpido desde que él se fue al otro barrio. Para demostrarlo, ahí están esos valientes jubilados mallorquines amb poques feines que se declaran en huelga del hambre para defender la lengua catalana (dicen) de sus supuestos enemigos. Dispuestos a morir por sus ideas, o por su patria, que al fin y al cabo es lo mismo. 

¿Dispuestos a morir? Esta semana otro monje tibetano se prendió fuego a sí mismo en el norte de la India para protestar por la ocupación china del Tibet. Estúpida forma de morir. Y estéril. Sin saberlo, estos suicidas que se queman a lo bonzo están dejando en ridículo a los ancianos catalanistas que de repente han cambiado la partida de truc en el café por este lamentable paripé patriótico o lo que sea.

15 diciembre 2011

La era de la Incertidumbre


He perdido ya la cuenta de todas las veces que mis verdades absolutas e inamovibles se han desplomado estrepitosamente ante mis ojos. Uno tiende a pensar que esas duchas de realidad con agua fría tienen cierto poder terapéutico: todos aprendemos a base de golpes y decepciones, tropiezos necesarios que tienen la virtud de reconducirnos por el buen camino. El aprendizaje de la vida.

Pero... ¿Y si todo eso fuera solo una ilusión?